El software libre como política de Estado

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La adopción del software libre debería transformarse en una política de Estado, teniendo en cuenta los aspectos económicos, educativos y políticos. Desde lo económico, el software libre permite reemplazar aplicaciones comerciales existentes, por cuyo uso se pagan costosas licencias, por alternativas de bajo o cero costo de licencia. Además, promovería la formación de recursos locales que puedan dar soporte a estas aplicaciones, no sólo desde el mero "mantenimiento rápido" al que se puede acceder con el software cerrado, sino desarrolladores y promotores de soluciones a largo plazo que abarquen todo el ciclo de vida de las aplicaciones, adaptándolas para el uso local de manera efectiva.

Desde el terreno educativo, el software libre plantea un nuevo paradigma, ubicando al alumno no en una posición de consumidor, sino como parte integral de la tecnología. Una premisa básica es que "está permitido tocar". La libre modificación y distribución promueve el desarrollo de conocimientos que serían imposibles en una situación de mera observación. Además, las experiencias adquiridas por las comunidades de software libre distribuidas alrededor del mundo, con su forma de trabajo a distancia, podría aportar valiosas experiencias en un país de distancias tan grandes y con tan graves problemas de coordinación como el nuesto.

En el terreno político, el gobierno tiene dos responsabilidades que son de gran relevancia para el software libre. Por un lado, una administración eficiente de los recursos, donde el software libre puede aportar no sólo en costo, sino en solidez y confiabilidad. No es de sorprenderse que ya hayan muchas dependencias del Estado que ya utilizan software libre como una forma de aliviar sus presupuestos. Tampoco es de sorprenderse que no haya una política global, con un plan general que les permita aprovechar sus distintas experiencias y coordinar los esfuerzos en ese sentido.

La segunda responsabilidad incluye el manejo de información pública. Miles de documentos y datos de todo tipo se crean y circulan día a día dentro de la administración pública. Un alto porcentaje de esos datos están en formatos determinados por una ó dos compañías de software, que cambian el formato a su discreción. Como consecuencia de esto, toda esta documentación podría no ser accesible en pocos años si estas compañías deciden discontinuar los formatos y aplicaciones que se usan actualmente. Como ejemplo, las aplicaciones de ofimática más populares hace 20 años hoy ya no existen, y no existe una especificación abierta para leer el contenido de los documentos creados en esas aplicaciones (de hecho, llevaron mucho tiempo y esfuerzo de ingeniería reversa). Por todo esto, el Estado debe tener una política de conservación de la información digital en formatos abiertos, que soporten no 10 años sino los próximos 200. El libre acceso a la información pública es un pilar fundamental de la democracia, y deben actualizarse y revisarse las normas para que este libre acceso se mantengan y mejore en la era digital. Brasil y otros paises han encarado pasos en ese sentido [3]. Argentina no lo tiene siquiera en su agenda.

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Como ejemplo de cuidado por las situaciones locales, el cambio de huso horario el año pasado mostró la capacidad de adaptación de los sistemas operativos a las circunstancias locales. Por un lado, la aplicación Linux encargada de la gestión de horas entregó una actualización apenas horas después de conocida la medida [4]. Esta actualización se entregó como una más de las actualizaciones periódicas, pero si era necesario estaba disponible para instalar manualmente. La actualización simplemente actualizó la zona horaria de Capital Federal y las provincias incluidas dentro del cambio, y se crearon zonas nuevas para aquellas provincias que no adhirieron al cambio de hora. En cambio, la respuesta de Microsoft [2] fue cambiar la zona horaria a GMT -02:00 Mid-Atlantic en cada sistema afectado. Queda claro cuál alternativa respeta las particularidades locales.

[1] http://www.opensource.org
[2] http://www.microsoft.com/argentina/dst/recomendaciones.aspx
[3] http://www.odfalliance.org/resources/Adoptions-ODF-Dec2008.pdf
[4] http://bugs.debian.org/502430